Economía doméstica – ¿un mito?

El mundo está viviendo una situación muy complicada con un virus que sigue afectando en todos los ámbitos de la vida posible: personales, económicos, profesionales, etc. No solo en 2020, cuando empezó todo, pero también ahora, en 2021 .

La importancia de la economía doméstica en nuestras vidas

Por este motivo, la única alternativa es intentar reducir la vida social y los desplazamientos lo máximo posible, e intentar pasar el mayor tiempo posible dentro de casa y así poder ahorrar en tu factura. Sin embargo, esto también trae consecuencias, no solamente económicas, sino también en cuanto al consumo y gasto energético se refiere. Además, gran cantidad de negocios de pequeñas y medianas empresas están empezando a cerrar sus puertas, ya que son el reflejo del consumo doméstico, el cual también ha sufrido gran cantidad de cambios y modificaciones que están afectando a la población desde la llegada del virus.

El estado de bienestar actualmente sin economía doméstica, como por el ejemplo el uso de la domótica corre un peligro muy grave, haciendo que la sociedad pueda polarizarse. Por este motivo, el virus no debe terminar con dicha economía, ya que el sistema productivo también corre un gran riesgo. Para evitar este tipo de circunstancias, será necesario llevar a cabo una administración del estado del bienestar.

El virus no solamente está afectando a la salud de la población, sino que además está sometiendo a la economía doméstica a una presión que está empobreciendo a la sociedad a pasos agigantados. El hecho de que la propia economía esté dañada, afecta directamente a la doméstica, la cual hace posible que los ciudadanos puedan disfrutar de ciertos bienes y servicios básicos.

En tiempos como estos es fundamental contar con ciertas tarifas que puedan abastecer a los ciudadanos cuando más se necesita. Contar con Internet potente dentro de casa, por ejemplo, es uno de los factores más importantes. Durante el confinamiento todo el mundo aprovechó las plataformas de streaming con series, películas, documentales, etc para poder sobrellevar la cuarentena.

Sin embargo, disfrutar de estos contenidos no hubiera sido posible sin una conexión estable a Internet. Lo mismo sucede con el teletrabajo, que ha conseguido que múltiples trabajadores hayan podido conservar sus puestos y sacar adelante a sus respectivas empresas.

Por supuesto, dentro de esto también se incluye la electricidad y el consumo de luz y de gas, que han sido imprescindibles durante el confinamiento. El hecho de pasar tantas horas dentro de casa hace que se use mucha más energía de lo normal, no solamente con dispositivos electrónicos como teléfonos móviles o televisores, sino también electrodomésticos.

Y, en casos donde todos los males se juntan, como ha ocurrido con el temporal de Filomena de las pasadas semanas, conviene tener también una buena compañía que se haga responsable del gas. En meses tan fríos donde las temperaturas bajan de forma considerable siempre se agradece tener una calefacción que ayude a evitar la congelación, y eso solamente se puede conseguir con una buena tarifa de gas.

Y, si esta ya incluye electricidad e incluso Internet, podría convertirse en la solución ideal para unos años en los que la economía doméstica ha dejado bien claro que es de lo más importante en la vida de cualquier persona.